¿CUÁNDO PEDIR AYUDA?

Todas las personas pasamos momentos difíciles a lo largo de nuestra vida y debemos enfrentar problemas que nos hacen sufrir. Lloramos y reímos, jugamos y nos aburrimos, pasamos épocas mejores y peores… y en la mayoría de las ocasiones nuestra propia naturaleza y la ayuda de los demás hace que superemos las dificultades de la vida.

Cuando tenemos síntomas de sufrimiento psicológico-emocional que no desaparecen en un plazo moderado de tiempo y que interfieren con nuestra vida cotidiana es hora de consultar con un especialista. Entre estos síntomas pueden estar: dificultad para dormir, fobias y miedos exagerados, crisis de llanto, irritabilidad y falta de concentración, falta de apetito sexual, sensación de vacío…

 A menudo tardamos en acudir a la consulta del psicólogo bien sea por miedo, vergüenza o simple pereza. Una consulta a tiempo puede evitar que el problema sea cada vez más importante o simplemente tranquilizarnos sobre algún aspecto de nuestra vida. Cualquier asunto que nos preocupe, sea persistente y repercuta en nuestra vida diaria de forma significativa es motivo de consulta.

El psicólogo puede ayudarnos a definir el problema, plantear juntos unos objetivos y trabajar para conseguirlos. El psicólogo nunca le va a juzgar y va a mantener siempre el secreto profesional al que está obligado. Es una persona formada para prestar su ayuda a la que podemos acudir de la misma forma que acudimos a cualquier otro profesional cuando tenemos un problema.