Depresión
A la depresión se la puede calificar como la “reina” de los males psicológicos que padecemos hoy en día. Una persona deprimida sufre una serie de síntomas fácilmente reconocibles: tristeza, apatía, pérdida de interés, incapacidad para disfrutar, problemas del sueño y la alimentación, ideas suicidas y, en general, una visión oscura y negativa sobre sí mismo, el mundo y el futuro que le espera.
Para poder diagnosticar una depresión hay que tener síntomas durante un período de tiempo determinado (no se tiene una depresión por pasar una mala semana) y debe interferir con la vida cotidiana del paciente de modo significativo.
Las causas de la depresión pueden ser variadas, y se clasifican según sean de origen externo (como la muerte de un ser querido o los problemas económicos) o de origen interno (inseguridad personal, hipersensibilidad, tendencia familiar.. ).
Hoy en día sabemos que están implicados diversos neurotransmisores en esta enfermedad, y disponemos de medicamentos antidepresivos que son muy útiles en determinados pacientes. Estos medicamentos deben ser siempre prescritos por un médico (mejor psiquiatra) y nunca recomendados por otras personas.
Pero es cierto también que muchos factores de nuestra personalidad y forma de vida pueden actuar como antidepresivos naturales.
Muchas veces los pacientes depresivos son medicados sin hacer al mismo tiempo una psicoterapia adecuada y esto puede ser un error, puesto que el ser humano posee la capacidad de desarrollar estrategias, aprender técnicas y planificar un estilo de vida que le permita mitigar por sí mismo los síntomas de la enfermedad y prevenirla en gran medida en el futuro, sin por ello renunciar al tratamiento farmacológico cuando así sea necesario.
La terapia cognitiva, la relajación, la planificación de actividades y las técnicas de visualización positiva, entre otras, pueden ser aprendidas en la consulta del psicólogo y practicas después por el paciente en su casa con muy buenos resultados. El trabajo conjunto y la alianza terapeútica entre paciente y profesional, las sesiones con la familia cuando así sea necesario y la confianza en nuestra propia capacidad de cambio pueden ejercer de “antidepresivos naturales” muy eficaces.
